Cómo estabilizar a un bebé de 0 a 2 años

«En general, en pacientes de menos de 3 años siempre entran los padres, y elegimos al padre que vemos que tiene mayor predisposición, que vemos que siente que ese tratamiento es una gran necesidad y sobretodo un padre que no tenga miedo.

Es muy frecuente que cuando hay un niño poco receptivo al tratamiento, aunque sea muy pequeño, siempre hay alguien de la familia que es poco receptiva al tratamiento. Lo primero hay que decirle: la odontología ha cambiado muchísimo, la odontología de ahora es muy poco invasiva, al menos la que practicamos nosotros. El niño puede llorar, porque es su manera de expresarse pero yo tengo la seguridad que no voy a hacerle daño. Que nada de lo que yo le voy a hacer va a dolerle.  Desde que usamos agua un poco caliente a 37º, no usamos jeringa con agua fría, cuidas los detalles que sabes que pueden molestarle…. pero claro, la única manera de expresarse del niño es llorando. No me conoce, yo puedo jugar con él y hay algunos que entran riéndose y salen riéndose, hay otros que entran llorando y igual no salen llorando.

Ese padre el que yo pretendo que de alguna manera me estabilice al niño.

Hay muchas maneras de estabilizar al niño, con una sábana, con aparatos, pero yo prefiero que sea el padre el que abrace al paciente y así me lo estabilice. De esta manera ellos saben que los están sujetando pero no les hacen daño y que yo podré trabajar. Ellos están sujetando los brazos y las piernas y yo sujeto la cabeza.

Una de las técnicas que yo uso mucho es presionar con la muñeca sobre la frente hacia el sillón, y así estabilizas la cabeza. Ellos intentan mover pero se sienten presionados, (no la pueden levantar).

Debajo colocamos un cojín viscoelástico que al hundir un poco la cabeza les envuelve los lados.

Es una pequeña presión, sin apretar mucho. Ahí controlo mucho el movimiento.

Este es un factor importante, el otro es que el padre está sujetando los brazos del niño con los suyos (abrazándolo) y coloca sus piernas entre las suyas (cruzándolas). No está inmovilizado, está estabilizado, tiene margen de movimiento pero no será nunca tan brusco que me impida trabajar.

Otro aspecto es que nosotros trabajamos siempre con pedal intermitente. Yo nunca aprieto el pedal, si estoy trabajando con instrumentos de aire, nunca aprieto el pedal para que vaya rápido sino que hacemos pequeños golpes intermitentes, y trabajamos con el rebote. Si vas con el rebote nunca vas a hacer daño porque no haces presión sobre la superficie y es solo la segunda parte del rebote la que está actuando y entonces erosiona. No apretas nunca la fresa contra el diente, sino que dejas que lo roce. Como estoy quitando lesiones que están agujereadas por debajo, con ese roce fino ya lo rompes, ya consigues lo que quieres.

Esto si tienes un niño de hasta 2 o 3 años. A los 4 ya esto no sirve, ahí tienes que negociar con el niño…»

Dra. Patricia Gatón

Aprende las técnicas más eficaces para llevar a cabo tratamientos de éxito en pacientes bebés y niños

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